Battling for the Hispanic Vote
Written by G. Philip Hughes
Appearing in "elNuevoHerald.com" (Published 08/12/2008 :: Politics & Policy)
(This article was originally published in Spanish and that version is available below.)
This article was co-authored by G. Philip Hughes and J. Paul Johnson.
The U.S. Hispanic population, at 15% already the largest minority in the U.S. population, is also its fastest growing segment, increasing by 3% between 2006 and 2007. No wonder that John McCain and Barack Obama are courting this key constituency aggressively.
In recent weeks, both have addressed the League of United Latin American Citizens (LULAC) and the National Council of La Raza. Both gave prominent Cuba- and Latin America-focused speeches in Miami around Cuba’s Independence Day in May. McCain got started a year ago, delivering his first major campaign speech on Latin America in Miami on June 20, 2007. Earlier this month, McCain traveled to Colombia and Mexico – garnering accidental attention when the Colombians’ dramatically rescued 15 FARC hostages as his visit ended. McCain has gone out of his way to underscore his Latin America experience and commitment. Obama, by contrast, used Afghanistan, Iraq, Israel and Europe to showcase his foreign policy credentials.
The two candidates’ courtship styles contrast sharply – not only in their choice of overseas “campaign stops,” but in their rhetoric. Obama’s addresses to Hispanic audiences all have three prominent features. First, Obama’s trademark lofty rhetoric is artfully punctuated with personal allusions to Hispanic personalities like Henry Cisneros and Cesar Chavez to cultivate identification with Hispanic audiences. Second, Obama’s speeches naturally lace into the failings, real or extrapolated, of the Bush Administration in the region – generally under the heading of “neglect” – as if George W. Bush, not John McCain, was his election opponent. And, finally, Obama advertises what he chiefly aims to deliver for the Hispanic community: bringing 12 million illegal Hispanic immigrants “out of the shadows” – without explaining what that means -- and generating -- “from the bottom up” -- the right kind of jobs in the U.S. economy for the Hispanic community.
McCain’s approach, on the other hand, seems more business-like and down-to-earth. But for McCain’s few references to immigration and to his long-standing ties to the Hispanic community of the Southwest, McCain could have given his LULAC and La Raza addresses to any American audience concerned about restoring economic growth and addressing bread-and-butter economic issues. With his Latin America trip, he’s wagering that Hispanic voters will respond more to substance and experience than to rhetoric. McCain talks and acts on his conviction that growth-oriented economic policies that will benefit all Americans – keeping taxes low; cutting wasteful government spending; generating jobs and export opportunities by opening overseas markets – will specifically benefit Hispanic-Americans.
Is this a profoundly “modern,” post-ethnic outlook – or is it politically naïve? Will Obama’s ingratiating gestures, jabs at the Bush Administration and lofty phrases trump John McCain’s workmanlike stolidity when it comes to Hispanic voters?
We’ll know in November. But a recently published study by Goldman Sachs (“The Expanding Middle: The Exploding World Middle Class and Falling Global Inequality”) suggests that the older, more experienced McCain may have a better fix than the urbane, hip Obama on what’s really happening economically in the wider world. The study documents that 70 million people per year globally are entering the “wealth class” – with annual incomes of between $6000 and $30,000 in purchasing power parity – a trend that could continue for the next 20 years and reach 90 million per year by 2030. That would add 2 billion people – about 1/3 of the world’s population -- to the “middle class” globally. In parallel, poverty around the world – defined as people living on less than $1000 per year – has been slashed from around 50% of the world’s population in 1970 to about 17% today.
Obama’s “bottom up” economic rhetoric -- condescending to Hispanic-Americans as if they were, and were destined to remain, an underclass without Obama’s messianic redemption – sounds more like the politics of the 1930s than a message for the 21st century.
So what will American Hispanics ultimately go for – McCain’s stolid, business-like substance or Obama’s inspirational rhetoric, with its “bottom up” emphasis, calculated to appeal to Hispanics as if they were an underclass? We’ll know on November 4. But meanwhile, whatever the outcome, McCain’s approach seems more ennobling and less condescending and manipulative toward this key constituency.
***
Tras el voto hispano
Con un 15% de la población total y un crecimiento de 3%, entre el 2006 y el 2007, los hispanos se han convertido no sólo en la primera minoría en los Estados Unidos sino también en la de mayor progresión. Por tal motivo, no resulta extraño que tanto John McCain como Barack Obama concentren gran parte de sus esfuerzos en conquistar a ese sector clave del electorado.
En las últimas semanas, participaron en las conferencias de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y del Consejo Nacional de La Raza. En Miami, ambos dirigieron prominentes discursos sobre Cuba y Latinoamérica. Fue justamente en Miami, el 20 de junio del 2007, que McCain dio su primer gran discurso sobre la región. A principios de este mes, McCain visitó México y Colombia. Mientras que McCain ha demostrado notablemente su experiencia y compromiso con Latinoamérica, Obama ha utilizado a Afganistán, Irak, Israel y Europa, como prueba de sus credenciales en política exterior.
Las estrategias de campaña de ambos candidatos en el tema de política exterior difieren radicalmente, sobre todo en su retórica. El discurso de Obama tiene tres elementos predominantes. Primero, el uso de referencias a personalidades hispanas como Henry Cisneros y César Chávez (a fin de identificarse con la audiencia hispana). Segundo, críticas a los llamados ''descuidos'' (reales o estimados) de la administración Bush en la región (como si George W. Bush fuera su oponente y no McCain). Finalmente, promesas de una reforma migratoria que ''sacará de la sombra'' a unos 12 millones de inmigrantes ilegales --sin explicar cómo-- y generará puestos de trabajo --``de abajo hacia arriba''-- para la comunidad hispana (como si se los hispanos pertenecieran a un grupo inferior).
El enfoque de McCain parece más serio y práctico. Aparte de algunas referencias al tema migratorio y a sus grandes lazos con la comunidad hispana del Suroeste, McCain podría haber dirigido sus ponencias en las conferencias de LULAC y La Raza a cualquier audiencia de norteamericanos preocupados por la restauración del crecimiento económico nacional y los desafíos económicos cotidianos. Con su viaje a Latinoamérica, él apuesta a que los votantes hispanos responderán más a la sustancia y la experiencia que a la retórica. Sus palabras y acciones reflejan su convicción de que las políticas económicas orientadas al crecimiento (mantener los impuestos bajos, reducir el gasto público, generar empleo y expandir las oportunidades en el exterior abriendo los mercados) que beneficiarán a todos los americanos, serán especialmente beneficiosas para los hispanos.
Un estudio reciente de Goldman Sachs sugiere que McCain, con su mayor edad y experiencia, tiene, irónicamente, un mejor entendimiento de los tendencias económicas mundiales y nacionales que el más joven Obama.
La retórica económica de Obama ''de abajo hacia arriba'', condescendiente con los hispanoamericanos, como si ellos fueran y estuvieran destinados a permanecer como una clase inferior sin su redención mesiánica, suena más como una política de los años 30 que un mensaje del siglo XXI.
Entonces, la pregunta clave es si los hispanoamericanos se decidirán por la sustancia imperturbable y eficaz de McCain o por la retórica inspiradora de Obama. Eso lo sabremos el 4 de noviembre. Entre tanto, cualquiera sea el resultado, el enfoque de McCain parece más viable y menos condescendiente y manipulador hacia un grupo electoral clave.
G. Philip Hughes es director del Grupo de Escritores de la Casa Blanca.
J. Paul Johnson es asociado del mismo Grupo.
***
Una aclaración al artículo `Tras el voto hispano'
Deseamos corregir una impresión incorrecta que les dejaron a sus lectores en la edición de nuestro artículo, Tras el voto hispano, publicado ayer martes en estas páginas. El estudio de la compañía financiera Goldman Sachs que hemos citado (El centro expansivo: La clase media del mundo que estalla y el ocaso de la desigualdad global) no trata ni discute las posiciones de los candidatos McCain ni Obama acerca las tendencias económicas nacionales ni globales.
El estudio enseña que la tasa de pobreza mundial está cayendo en una manera dramática mientras la proporción de la población global que pertenece a la clase media ha crecido notablemente desde el 2000 --con alrededor de 70 millones de personas entrando a la clase media cada año, elevando a 2 mil millones de personas, la tercera parte de la población mundial, hacia la clase media en los últimos años. Según Goldman Sachs, esta tendencia puede acelerarse hasta que 90 millones de personas entren a la clase media mundial cada año antes del 2030.
Por limitaciones de espacio, al publicarse el artículo el editor de Perspectiva omitió los datos del estudio que citamos. Es nuestra conclusión --y no la de Goldman Sachs ni los autores del estudio-- que la perspectiva económica de McCain coincide más con las realidades económicas emergentes señaladas por el estudio citado que la retórica y las políticas ''desde abajo hacia arriba'' de Obama.
G. Philip Hughes
J. Paul Johnson
This article was co-authored by G. Philip Hughes and J. Paul Johnson.
The U.S. Hispanic population, at 15% already the largest minority in the U.S. population, is also its fastest growing segment, increasing by 3% between 2006 and 2007. No wonder that John McCain and Barack Obama are courting this key constituency aggressively.
In recent weeks, both have addressed the League of United Latin American Citizens (LULAC) and the National Council of La Raza. Both gave prominent Cuba- and Latin America-focused speeches in Miami around Cuba’s Independence Day in May. McCain got started a year ago, delivering his first major campaign speech on Latin America in Miami on June 20, 2007. Earlier this month, McCain traveled to Colombia and Mexico – garnering accidental attention when the Colombians’ dramatically rescued 15 FARC hostages as his visit ended. McCain has gone out of his way to underscore his Latin America experience and commitment. Obama, by contrast, used Afghanistan, Iraq, Israel and Europe to showcase his foreign policy credentials.
The two candidates’ courtship styles contrast sharply – not only in their choice of overseas “campaign stops,” but in their rhetoric. Obama’s addresses to Hispanic audiences all have three prominent features. First, Obama’s trademark lofty rhetoric is artfully punctuated with personal allusions to Hispanic personalities like Henry Cisneros and Cesar Chavez to cultivate identification with Hispanic audiences. Second, Obama’s speeches naturally lace into the failings, real or extrapolated, of the Bush Administration in the region – generally under the heading of “neglect” – as if George W. Bush, not John McCain, was his election opponent. And, finally, Obama advertises what he chiefly aims to deliver for the Hispanic community: bringing 12 million illegal Hispanic immigrants “out of the shadows” – without explaining what that means -- and generating -- “from the bottom up” -- the right kind of jobs in the U.S. economy for the Hispanic community.
McCain’s approach, on the other hand, seems more business-like and down-to-earth. But for McCain’s few references to immigration and to his long-standing ties to the Hispanic community of the Southwest, McCain could have given his LULAC and La Raza addresses to any American audience concerned about restoring economic growth and addressing bread-and-butter economic issues. With his Latin America trip, he’s wagering that Hispanic voters will respond more to substance and experience than to rhetoric. McCain talks and acts on his conviction that growth-oriented economic policies that will benefit all Americans – keeping taxes low; cutting wasteful government spending; generating jobs and export opportunities by opening overseas markets – will specifically benefit Hispanic-Americans.
Is this a profoundly “modern,” post-ethnic outlook – or is it politically naïve? Will Obama’s ingratiating gestures, jabs at the Bush Administration and lofty phrases trump John McCain’s workmanlike stolidity when it comes to Hispanic voters?
We’ll know in November. But a recently published study by Goldman Sachs (“The Expanding Middle: The Exploding World Middle Class and Falling Global Inequality”) suggests that the older, more experienced McCain may have a better fix than the urbane, hip Obama on what’s really happening economically in the wider world. The study documents that 70 million people per year globally are entering the “wealth class” – with annual incomes of between $6000 and $30,000 in purchasing power parity – a trend that could continue for the next 20 years and reach 90 million per year by 2030. That would add 2 billion people – about 1/3 of the world’s population -- to the “middle class” globally. In parallel, poverty around the world – defined as people living on less than $1000 per year – has been slashed from around 50% of the world’s population in 1970 to about 17% today.
Obama’s “bottom up” economic rhetoric -- condescending to Hispanic-Americans as if they were, and were destined to remain, an underclass without Obama’s messianic redemption – sounds more like the politics of the 1930s than a message for the 21st century.
So what will American Hispanics ultimately go for – McCain’s stolid, business-like substance or Obama’s inspirational rhetoric, with its “bottom up” emphasis, calculated to appeal to Hispanics as if they were an underclass? We’ll know on November 4. But meanwhile, whatever the outcome, McCain’s approach seems more ennobling and less condescending and manipulative toward this key constituency.
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Tras el voto hispano
Con un 15% de la población total y un crecimiento de 3%, entre el 2006 y el 2007, los hispanos se han convertido no sólo en la primera minoría en los Estados Unidos sino también en la de mayor progresión. Por tal motivo, no resulta extraño que tanto John McCain como Barack Obama concentren gran parte de sus esfuerzos en conquistar a ese sector clave del electorado.
En las últimas semanas, participaron en las conferencias de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y del Consejo Nacional de La Raza. En Miami, ambos dirigieron prominentes discursos sobre Cuba y Latinoamérica. Fue justamente en Miami, el 20 de junio del 2007, que McCain dio su primer gran discurso sobre la región. A principios de este mes, McCain visitó México y Colombia. Mientras que McCain ha demostrado notablemente su experiencia y compromiso con Latinoamérica, Obama ha utilizado a Afganistán, Irak, Israel y Europa, como prueba de sus credenciales en política exterior.
Las estrategias de campaña de ambos candidatos en el tema de política exterior difieren radicalmente, sobre todo en su retórica. El discurso de Obama tiene tres elementos predominantes. Primero, el uso de referencias a personalidades hispanas como Henry Cisneros y César Chávez (a fin de identificarse con la audiencia hispana). Segundo, críticas a los llamados ''descuidos'' (reales o estimados) de la administración Bush en la región (como si George W. Bush fuera su oponente y no McCain). Finalmente, promesas de una reforma migratoria que ''sacará de la sombra'' a unos 12 millones de inmigrantes ilegales --sin explicar cómo-- y generará puestos de trabajo --``de abajo hacia arriba''-- para la comunidad hispana (como si se los hispanos pertenecieran a un grupo inferior).
El enfoque de McCain parece más serio y práctico. Aparte de algunas referencias al tema migratorio y a sus grandes lazos con la comunidad hispana del Suroeste, McCain podría haber dirigido sus ponencias en las conferencias de LULAC y La Raza a cualquier audiencia de norteamericanos preocupados por la restauración del crecimiento económico nacional y los desafíos económicos cotidianos. Con su viaje a Latinoamérica, él apuesta a que los votantes hispanos responderán más a la sustancia y la experiencia que a la retórica. Sus palabras y acciones reflejan su convicción de que las políticas económicas orientadas al crecimiento (mantener los impuestos bajos, reducir el gasto público, generar empleo y expandir las oportunidades en el exterior abriendo los mercados) que beneficiarán a todos los americanos, serán especialmente beneficiosas para los hispanos.
Un estudio reciente de Goldman Sachs sugiere que McCain, con su mayor edad y experiencia, tiene, irónicamente, un mejor entendimiento de los tendencias económicas mundiales y nacionales que el más joven Obama.
La retórica económica de Obama ''de abajo hacia arriba'', condescendiente con los hispanoamericanos, como si ellos fueran y estuvieran destinados a permanecer como una clase inferior sin su redención mesiánica, suena más como una política de los años 30 que un mensaje del siglo XXI.
Entonces, la pregunta clave es si los hispanoamericanos se decidirán por la sustancia imperturbable y eficaz de McCain o por la retórica inspiradora de Obama. Eso lo sabremos el 4 de noviembre. Entre tanto, cualquiera sea el resultado, el enfoque de McCain parece más viable y menos condescendiente y manipulador hacia un grupo electoral clave.
G. Philip Hughes es director del Grupo de Escritores de la Casa Blanca.
J. Paul Johnson es asociado del mismo Grupo.
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Una aclaración al artículo `Tras el voto hispano'
Deseamos corregir una impresión incorrecta que les dejaron a sus lectores en la edición de nuestro artículo, Tras el voto hispano, publicado ayer martes en estas páginas. El estudio de la compañía financiera Goldman Sachs que hemos citado (El centro expansivo: La clase media del mundo que estalla y el ocaso de la desigualdad global) no trata ni discute las posiciones de los candidatos McCain ni Obama acerca las tendencias económicas nacionales ni globales.
El estudio enseña que la tasa de pobreza mundial está cayendo en una manera dramática mientras la proporción de la población global que pertenece a la clase media ha crecido notablemente desde el 2000 --con alrededor de 70 millones de personas entrando a la clase media cada año, elevando a 2 mil millones de personas, la tercera parte de la población mundial, hacia la clase media en los últimos años. Según Goldman Sachs, esta tendencia puede acelerarse hasta que 90 millones de personas entren a la clase media mundial cada año antes del 2030.
Por limitaciones de espacio, al publicarse el artículo el editor de Perspectiva omitió los datos del estudio que citamos. Es nuestra conclusión --y no la de Goldman Sachs ni los autores del estudio-- que la perspectiva económica de McCain coincide más con las realidades económicas emergentes señaladas por el estudio citado que la retórica y las políticas ''desde abajo hacia arriba'' de Obama.
G. Philip Hughes
J. Paul Johnson
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